Estoy agradecido de que seamos amados tanto, que Dios no escatimara a Su propio hijo, sino que lo entregó por nosotros.
Padre Celestial, venimos ante Ti con corazones agradecidos, reconociendo Tu amor eterno y fidelidad. Gracias por el regalo de Tu Hijo, Jesucristo, quien sacrificó todo por nuestra salvación. Te pedimos que llenes nuestras vidas con Tu paz y guía, ayudándonos a confiar en Tu plan perfecto, incluso en tiempos difíciles. Que reflejemos Tu amor a los demás y crezcamos en nuestra comprensión de Tu Palabra. Elevamos cualquier carga o preocupación que llevemos hoy, sabiendo que siempre estás con nosotros. En el nombre de Jesús, oramos, Amén.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también, junto con él, todas las cosas graciosamente?
Comentarios (2)
Join the conversation
Sign In to Comment