Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad. Danos lo que necesitamos y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del maligno. Señor, me siento seco y poco dispuesto a seguirte, por favor, ayúdame.
Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
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