Querido Dios, vengo a Ti con un corazón humilde, buscando Tu guía y fortaleza. Reconozco mis luchas con la lujuria y el vapeo, y me siento atrapado por estas dependencias. Por favor, ayúdame a liberarme de estas cadenas y sana mi mente. Llena mi ser con Tu Espíritu y guíame en el camino hacia la pureza y la libertad. Confío en Tu poder para transformar mi vida. Gracias por Tu amor y gracia. Amén.
Ninguna tentación os ha sobrevenido que no sea común a la humanidad. Y Dios es fiel; no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podéis soportar. Pero cuando seáis tentados, también proveerá una salida para que podáis soportarlo.
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