Chicos, hermanos y hermanas, por favor oren por mí para que la lujuria ya no esté sobre mí, me agobia a diario y me drena, quiero que esta espina sea arrancada todos los días, por favor oren para que tenga la fuerza de huir de la lujuria y acudir a Cristo y hacer que todo pensamiento sea cautivo a Cristo.
Rezaré algo así cada vez que recaiga en la lujuria.
Demolimos argumentos y toda pretensión que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para hacerlo obediente a Cristo.
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