Mi mamá se casó con un incrédulo y él nos dejó por más incrédulos y todavía está en pecado. No quiero que mis hijos tengan un padre que no crea en Aquel que dio su vida por él para liberarlo de la muerte y el pecado. Quiero que Dios me envíe un hombre que se someta a Dios antes de que yo pueda someterme a él. No me importan las apariencias, solo quiero que siga a Jesús. Aún no tengo hijos, pero están esperando nacer para poder conocerme a mí y a su padre líder que ama a Jesús.
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la iniquidad? ¿O qué comunión tiene la luz con las tinieblas?
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