No tiene sentido hablar con mi mamá, porque nunca escucha y mucho menos entiende. Le gusta pintarse a sí misma como esta santa que me ama, mientras omite cómo me lastima cuando culpa de cualquier error que ha cometido a mí, como Rebeca hizo con Jacob cuando orquestó sus propias mentiras para engañar a Isaac. Por eso necesito mudarme. No puedo vivir más con ella mientras nunca es consciente de cómo me lastima. No puedo arreglarla, dejo eso a Dios. Estoy harto.
Echa toda tu ansiedad sobre él porque él cuida de ti.
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