A menudo pasamos tanto tiempo preguntándonos: "¿Qué quiero de la vida?" cuando una mejor pregunta es: "¿Qué quiere Dios hacer a través de mi vida?"
El éxito puede traer satisfacción temporal, pero el propósito trae una realización duradera. Cada acto de bondad, cada palabra de aliento y cada momento de fidelidad tiene valor cuando se hace para la gloria de Dios.
No importa tu pasado o tus circunstancias presentes, tu vida tiene significado. Dios te creó con intención, te ama incondicionalmente y tiene un propósito que nadie más puede cumplir.
Hoy, elige el propósito sobre la popularidad, la fe sobre el miedo y el servicio sobre el egoísmo. La vida más grande no es la que más recibe, sino la que más da.
"Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia." — Proverbios 3:5
Porque yo sé los planes que tengo para ti, declara el Señor, planes para prosperarte y no para dañarte, planes para darte esperanza y un futuro.
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