Sigues preguntando: "Dios, ¿por qué está tardando tanto?" Pero, ¿y si Él no te está retrasando, sino desarrollándote? Vivimos en un mundo que quiere milagros instantáneos, pero a Dios le interesa más la transformación duradera. En Éxodo, Moisés pasó 40 años en el desierto antes de sacar a alguien de Egipto. ¿Por qué? Porque no puedes liberar a las personas de la esclavitud cuando todavía estás encadenado por la impaciencia. El tiempo de Dios no es un castigo, es protección. No es lento; es estratégico. Mientras miras el reloj, Él está moldeando tu carácter. Así que en lugar de decir: "Estoy estancado", empieza a decir: "Estoy siendo fortalecido". Tu temporada de espera no es en vano. Cuando finalmente se abra la puerta, te darás cuenta de que la demora nunca fue una negación, fue una preparación divina.
Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Se elevarán con alas como águilas; correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!
Join the conversation
Sign In to Comment