Padre, nunca me has abandonado, nunca me has dejado sin ayuda. Ni una sola vez he estado solo. Necesito tu ayuda una vez más. Por favor, no me dejes a merced de la ansiedad, tú eres mi roca eterna. Mi gran Dios. Barre mis preocupaciones y permíteme mirar solo hacia Ti.
Echa tus preocupaciones sobre el Señor y él te sostendrá; nunca permitirá que los justos sean sacudidos.
Comentarios (2)
Join the conversation
Sign In to Comment