La vida pondrá a prueba tu fe, tu paciencia y tu fortaleza. A veces las cosas no saldrán como planeaste. Pero recuerda esto, el retraso no es negación. Los tiempos difíciles a menudo son preparación para mayores bendiciones. Mantente fiel, sigue orando, trabaja duro y trata a las personas con amor y amabilidad. El mismo Dios que te llevó a través de ayer también te llevará a través de mañana. Nunca pierdas la esperanza, porque los milagros ocurren cuando la fe es más fuerte que el miedo.
Ahora bien, la fe es confianza en lo que esperamos y certeza de lo que no vemos.
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