Señor Jesús, gracias por encontrarnos en el momento, hoy y todos los días. Durante esta temporada de Cuaresma, que seamos recordados no solo de la realidad de quién eres como un Dios divino, sino también de la verdad de que fuiste completamente humano. Gracias por amarnos. Que usemos las próximas semanas para ablandar nuestros corazones y ser atraídos hacia ti como Salvador, Señor y amigo. Amén.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo, tal como nosotros—sin embargo, él no pecó. Acerquémonos, pues, al trono de la gracia de Dios con confianza, para que recibamos misericordia y hallemos gracia que nos ayude en el momento de necesidad.
Comentarios (1)
Join the conversation
Sign In to Comment